Fortaleciendo nuestras acciones en el Hogar Nuestro Sol
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Programa Puentes al Futuro - Hogar Nuestro Sol – Lanús
La Orden mantiene desde hace varios años un vínculo de colaboración con el Hogar
Nuestro Sol, en Lanús, acompañando distintas iniciativas destinadas a mejorar la
calidad de vida de las niñas y jóvenes que allí residen.
Con el propósito de fortalecer ese trabajo y dar respuesta a una necesidad concreta
identificada junto al equipo profesional del hogar, la Orden se encuentra
desarrollando el Programa Puentes al Futuro, una iniciativa orientada a acompañar
a las jóvenes en el proceso de transición hacia la vida adulta.
El programa tiene como objetivo generar oportunidades concretas de desarrollo
personal, educativo y laboral, articulando el trabajo entre distintas instituciones y
construyendo una red de apoyo que acompañe a las jóvenes antes, durante y
después de su egreso del hogar.
Actualmente, el programa se estructura sobre cuatro ejes de trabajo:
• Acompañamiento humano, mediante visitas periódicas, actividades
recreativas y espacios de escucha y contención.
• Orientación vocacional, ayudando a las jóvenes a identificar sus intereses,
habilidades y posibles proyectos de vida.
• Acceso a la formación, a través de becas educativas y oportunidades de
capacitación.
• Articulación institucional, generando alianzas entre organizaciones que
permitan ampliar las oportunidades disponibles para las jóvenes.
El Hogar Nuestro Sol, ubicado en Lanús, brinda contención y alojamiento a niñas y
adolescentes que, por disposición judicial, no pueden convivir temporal o
permanentemente con sus familias de origen. Allí reciben acompañamiento integral
por parte de un equipo interdisciplinario conformado por asistentes sociales,
psicólogos, operadores y demás profesionales, quienes trabajan diariamente para
garantizar su bienestar y favorecer su desarrollo.
Una vez que alcanzan la mayoría de edad, las jóvenes deben iniciar su vida fuera del
hogar. Es precisamente en esa etapa de transición donde el Programa Puentes al
Futuro busca realizar su principal aporte, generando oportunidades educativas, de
formación y acompañamiento que faciliten su inserción en la vida adulta.
El sábado 4 de julio realizamos una nueva visita al Hogar Nuestro Sol, en Lanús,
dando continuidad al acompañamiento que la Orden viene brindando desde hace
varios años.

En esta oportunidad participaron Carolina Laplace CTJ (Dama Hospitalaria), Carlos
Coto GOTJ y Graciela Caprarulo DTJ . Si bien el vínculo entre la Orden y el hogar ya existe
desde hace tiempo, este encuentro tuvo un objetivo específico: comenzar la etapa de
implementación del Programa Puentes al Futuro, fortaleciendo el vínculo con las
chicas y relevando información que nos permitiera ajustar las acciones previstas
para los próximos meses.
La visita fue pensada como un espacio de escucha y conocimiento mutuo, que nos
permitiera comprender mejor la realidad de las chicas, conocer sus intereses,
fortalecer el vínculo con ellas y conversar con el equipo profesional del hogar sobre
cuáles son las necesidades reales de la institución. Este primer paso resultaba
fundamental para implementar un programa que respondiera a sus necesidades
concretas y para organizar las distintas líneas de trabajo que la Orden está
impulsando, especialmente las vinculadas a becas educativas, orientación
vocacional y acompañamiento durante el proceso de formación.
Por ese motivo, decidimos que esta jornada no fuera un taller formal, sino
simplemente una tarde para compartir con ellas. Merendamos juntos, conversamos,
escuchamos sus historias, conocimos sus intereses y pasamos tiempo jugando.
Fue una tarde muy natural y espontánea. Jugamos al Tutti Frutti, nos enseñaron
algunos bailes de TikTok, nos mostraron con mucho orgullo lo bien que patinan y
compartimos muchas charlas y risas. Ese espacio nos permitió conocernos mejor y
generar la confianza necesaria para construir un programa que realmente responda a
sus necesidades e intereses.
Mientras tanto, también mantuvimos una reunión con las asistentes sociales del
hogar. Conversamos sobre la realidad de cada una de las chicas, la dinámica de
funcionamiento de la institución y las principales necesidades que atraviesan
actualmente. Este intercambio fue muy enriquecedor y nos permitió comprender
mejor cuáles son los desafíos que enfrentan al momento de egresar del hogar, qué
herramientas ya poseen y en qué aspectos la Orden puede realizar un aporte
significativo.
Durante la visita hicimos entrega de las donaciones que habíamos reunido
previamente, respondiendo a los pedidos realizados por el hogar. Entre ellas
llevamos ropa, artículos de higiene femenina y elementos para botiquín y farmacia,
que fueron recibidos con enorme agradecimiento por parte del equipo de la
institución.

Quizás el aprendizaje más importante que nos dejó esta jornada fue comprender
que, además de las oportunidades educativas y laborales que estamos gestionando
para su futuro, las chicas necesitan algo mucho más simple y, al mismo tiempo, muy
valioso: tiempo compartido, escucha, afecto, contención y espacios donde puedan
simplemente jugar, divertirse, expresarse y disfrutar de momentos propios de su
edad.
Las becas, las capacitaciones y las oportunidades seguirán siendo uno de los pilares
de este programa. Sin embargo, esta visita nos permitió comprender que el
acompañamiento humano será igual de importante. Compartir una merienda, jugar,
conversar, celebrar sus logros o simplemente dedicarles tiempo son gestos que
también contribuyen a fortalecer su autoestima y acompañarlas en esta etapa de sus
vidas.
Como resultado de este encuentro, pudimos ajustar algunos aspectos de la
implementación del programa. La información relevada durante la visita nos
permitirá adaptar las actividades y priorizar aquellas acciones que mejor respondan a
las necesidades e intereses de las chicas, manteniendo como ejes principales el
acompañamiento, la orientación vocacional y el acceso a oportunidades educativas.
En este marco, durante el mes de agosto, una vez finalizadas las vacaciones de
invierno, la Orden organizará una jornada de orientación vocacional destinada a las
jóvenes próximas a egresar del hogar. El taller será dictado por el equipo de
asistentes sociales del Colegio San Ambrosio y estará orientado a ayudarlas a
descubrir sus intereses, reconocer sus habilidades y vincularlas con distintas
posibilidades de formación.
La actividad se desarrollará en articulación con la Escuela de Oficios de Rotary Club
Argentina y con el programa de becas para carreras terciarias que la Orden se
encuentra gestionando junto al Colegio San Ambrosio. Asimismo, continuará
avanzándose en las entrevistas y el acompañamiento de aquellas jóvenes
interesadas en postularse a las becas para la carrera de Marina Mercante.
Uno de los aspectos más valiosos del Programa Puentes al Futuro es el rol
articulador que la Orden viene desarrollando entre las distintas instituciones
participantes. Más allá de gestionar becas o actividades puntuales, buscamos
construir una red de apoyo que acompañe a las chicas próximas a egresar del hogar
antes, durante y después de esa transición, generando oportunidades concretas para
que puedan desarrollar un proyecto de vida autónomo. Al mismo tiempo,
continuaremos fortaleciendo el vínculo con todas las niñas y jóvenes que forman
parte del hogar a través de visitas, actividades recreativas y acciones de
acompañamiento que contribuyan a su bienestar y desarrollo.
Antes de despedirnos les preguntamos qué les gustaría hacer cuando volviéramos a
visitarlas. Su respuesta fue inmediata y muy clara: querían compartir una tarde de
maquillaje y peinado. Nos pidieron paletas de maquillaje “de verdad”, aclarando
entre risas que no fueran las de juguete para nenas, sino las que usan las
adolescentes y las adultas, además de brochas y pinceles, esmaltes y uñas postizas
para aprender, jugar y divertirse juntas.
Ese pedido, tan sencillo como genuino, terminó de confirmar algo que ya habíamos
empezado a descubrir durante la tarde. Además de acompañarlas en la construcción
de su futuro, también queremos estar presentes en su presente. Porque creemos que
una oportunidad educativa puede cambiar una vida, pero sentirse escuchadas,
valoradas y queridas también forma parte del camino para construir ese futuro.




